El
San Bernardo es un perro con mucha historia tras su lomo.
Actualmente se le considera un perro idóneo para la vida en
familia por los cuidados y el cariño que aporta. Parece como si
estuviera destinado a causar felicidad y evitar el mal en las personas. Esto lo
demuestran las muchas y contrastadas historias sobre su labor de
guía y
rescate en zonas montañosas, evitando así ingentes muertes por el frío
a viajeros perdidos.
Con una altura que varía entre los 70 y 90 centímetros, posee unas
habilidades especiales para el rescate. Su finísimo olfato le
ayuda a localizar personas enterradas en la nieve, aunque se encuentren a varios
kilómetros. Y esto lo hace por iniciativa propia. Por lo tanto, no tiene precio
como
rastreador. Además se sabe desenvolver muy bien en
terrenos hostiles.
Los San Bernardo se usan ya más como animal de compañía que como perro de
salvamento. Con él, se tiene la protección asegurada. A pesar de su bondad,
atacará si cree que le quitan algo que considera de su propiedad o atacan a uno
de los suyos. Y aunque pueda parece torpe por sus atribuciones físicas, es más
ágil de lo que se cree.
Orígenes
Hay muchas teorías sobre el origen de la
especie.
José Ramón Hoz, criador, nos ilustra un poco: ""La
teoría que mas convence a la mayoría de los estudiosos es la dirigida por
C. Séller, H. Kramer y
A. Heim en la que se
relaciona al San Bernardo con el antiguo moloso de la estirpe
asiriobabilónica."" Dicha raza data de la época del
primer emperador romano. Las vicisitudes de la expansión militar romana
ayudaron al auge de la especie por los Alpes según la teoría.
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